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EL LLAMADO DE DIOS POR EL PODER DE SU JUSTICIA Romanos 8:28-30

 EL LLAMADO DE DIOS

Según el Poder de Su Justicia

Romanos 8:28-30

Rev. Eduardo Torres


 


Mucho se ha hablado y escrito de justicia e injusticia en el mundo durante cientos y cientos de años.  No es un tema nuevo, pero siempre, en cada época, es una cuestión de actualidad, siempre está vigente.   Si vamos a la historia, podemos ver en ella momentos importantes cuando se abogó por la justicia de los hombres bajo determinadas circunstancias.   A tal “justicia” se le ha denominado “Justicia Social o Moral”;  también existe el término “Justicia Legal”.

 

Primero voy a compartir lo que sería el concepto de Justicia Social o Moral: La justicia social se refiere a las nociones fundamentales de igualdad de oportunidades y de derechos humanos, más allá del concepto tradicional de justicia legal. Está basada en la equidad y es imprescindible para que los individuos puedan desarrollar su máximo potencial y para que se pueda instaurar una paz duradera.

 

Segundo, ¿Cuál seria el concepto de Justicia Legal? La Justicia legal: tiene como objeto el bien común, regula las relaciones de los particulares con la sociedad. Hay que tener en cuenta que aquello a lo que estamos obligados por ley en relación con los demás, se deriva de la naturaleza del bien común, aunque es evidente que para hacer que se respeten tales bienes, se establecen las leyes y códigos en cada nación o cultura.

 

Hay otros tipos de justicia que se derivan de estos, y algunos y no pocos, dicen que la Justicia, sea cual fuere “Es la suma de todas las virtudes o virtud universal” Entonces, soy justo en la medida en que reúno en mi persona este conjunto de virtudes.

 

Pero ¿qué dice la Biblia, ¿cuál es el pensamiento de Dios al respecto? Esta palabra Justificación es la que nos llevará de aquí en adelante para entender el sentido divino de la misma y como se aplica al ser humano.

 

En todo el Antiguo así como en el Nuevo Testamento, la palabra justificación tiene una consideración precisa legal; se relaciona estrictamente con la concepto de juicio o prueba (Deuteronomio 25:1, 1Corintios 4:3, Mateo 12:37). Así que el término justificación se define como: “una persona que es declarada justa por la pericia de una corte.

 

PAUSA

 

Ahora bien, lo que hoy nos trae aquí, es, como dije anteriormente, analizar la justicia de Dios a luz de Su palabra.  Veamos todo por el prisma de la Biblia y es que en el Antiguo Testamento se creía que la justificación ante Dios era imposible: “¿Cómo puede el hombre declararse inocente ante Dios? ¿Cómo puede alegar pureza quien ha nacido de mujer? Si a sus ojos no tiene brillo la luna, ni son puras las estrellas, mucho menos el hombre, simple gusano;  ¡mucho menos el hombre, miserable lombriz!” (Job 25:4-6).

Pero… en el Nuevo Testamento, en la era de la iglesia de Jesucristo, Dios da la respuesta a las preguntas existenciales de Job 25:4-6: “el hombre, absolutamente nada puede hacer para que Dios le acepte”.  Y aunque en Eclesiastés 7:20 hay una respuesta para aquellos que muchos años después que Job se hicieras esas preguntas que dice: “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque”,  Pablo plasmó en Romanos 3:22-23 “Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, 23 pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios”  Nadie puede llegar a ser justo ante los ojos de Dios en la fundamento de su propia vida.  Nadie puede tener limpia y tranquila su conciencia ante la sentencia divina si su confianza descansa en si mismo y no en la justicia de Dios.

 

Esto es un grave problema para la humanidad, y lo peor es que tal complicación no está en el corazón del hombre; no en su religiosidad, tampoco en su moralidad, este problema está dentro de nosotros, esta dentro de ti, está dentro de cada mujer y de cada hombre desde que nace: “Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre. “ (Salmo 51:5).  No importa las habilidades que tú y yo podamos tener, no importa nuestra profesión, nuestra inteligencia o conocimientos, nada de eso importa, en cuanto a presentarnos “justos” delante de Dios, somos verdaderamente inútiles.  Cito al Dr. R.A. Torrey (1856-1928)  “Nadie puede alcanzar una calidad de vida capaz de confrontar las normas que demanda la perfecta, justa e inflexible ley de Dios“  Y ahora cito a Pablo en Romanos 3: 9-20 cuando dice:  “¿A qué conclusión llegamos? ¿Acaso los judíos somos mejores? ¡De ninguna manera! Ya hemos demostrado que tanto los judíos como los gentiles están bajo el pecado. 10 Así está escrito:  «No hay un solo justo, ni siquiera uno; 11 no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios.12 Todos se han descarriado,   a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno;     ¡no hay uno solo!» 13 «Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños.» «¡Veneno de víbora hay en sus labios!» 14  «Llena está su boca de maldiciones y de amargura.» 15 «Veloces son sus pies para ir a derramar sangre; 16 dejan ruina y miseria en sus caminos, 17 y no conocen la senda de la paz.» 18  «No hay temor de Dios delante de sus ojos.» 19 Ahora bien, sabemos que todo lo que dice la ley, lo dice a quienes están sujetos a ella, para que todo el mundo se calle la boca y quede convicto delante de Dios. 20 Por tanto, nadie será *justificado en presencia de Dios por hacer las obras que exige la ley; más bien, mediante la ley cobramos conciencia del pecado.” todo lo que somos ante los ojos de Dios, todos lo que pensáramos que son nuestros logros, ante Él es inutilidad, incompetencia, ineptitud, torpeza, inhabilidad, ineficacia, y mucho más. 

 

La Palabra de Dios en Romanos nos trae la nota de esperanza luego de mostrarnos lo que somos, y ya, encontrándonos abatidos, y habiendo el apóstol expuesto la ineficacia de todos nuestros logros, nos muestra que la justificación del hombre procede únicamente de Dios. “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde pues, está la jactancia (del hombre)? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la (ley) de la fe (en Cristo)” (Romanos 3:24-27).  Aleluya!!!

 

PAUSA

 

Ahora presta atención Iglesia… pues quiero compartir contigo tres factores por medio de los cuales Dios justifica al hombre pecador, sin defraudar su propia ley.  Y es que la justificación del pecador ante Dios es (1) Sólo por Jesucristo, (2) Sólo por Gracia y (3) Sólo pos Fe.

 

¡ SOLO POR JESUCRISTO –

o    A esta altura de nuestro conocimiento de la Biblia entendemos por que por nuestra condición pecadora no alcanzamos la gloria de Dios, …pero… como Cristo es quien es, que vivió de acuerdo a la ley, mostrando que si se podía cumplir, igualmente murió siendo inocente de todo pecado, nos unimos al pensamiento de Lucas en Hechos 4:12 De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.”  

§   Esta declaración nos deja claro que no hay en toda la historia de la creación nadie, ningún toro hombre u otra mujer que haya existido ni que exista jamás que pueda salvarnos de la muerte eterna.

§   Y todo porque Él cumplió la Ley, la que nosotros violamos frecuentemente, y es por medio de Su muerte.

§   Siendo inocente de los cargos que le imputaron fue llevado a la cruz, lo cual ya estaba establecido por Dios antes que el mundo fuese y con esa muerte de cruz, cargo en Él nuestros delitos, para declararnos justos, pues en Cristo somos justificados.

o    Esta justicia es retrospectiva, actual y futura ya que si luego de recibir la salvación en Cristo se cae ante la tentación, tenemos la siguiente promesa que resuena a través del tiempo hasta llegar a nosotros: “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1).

§   Lo creyentes en Cristo debemos de elevar oraciones y cánticos de acción de gracias por esta promesa.  Ya Satanás no me asusta cuando el me demuestra mi debilidad, mi pecaminosidad, cuando por alguna razón dudo del poder de Dios, de su respuesta a mi plegaria, porque yo tengo un abogado  “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.“ (1 Juan 2:1).

§   Pero esto no me autoriza a pecar deliberadamente, si yo se que estoy cometiendo un delito contra Dios y lo sigo haciendo, debo revisar mi vida espiritual, mi salvación, abandonar de inmediato mi falta y ponerme a derecho con Dios. Este será tema que más adelante desarrollaremos.

o    Nuestro abogado celestial nos deja preciosas promesas para los que le hemos aceptado como Salvador.  Tales promesas concretan la justicia de Dios en sus hijos.  Esas promesas son: Juan 6:37 Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo.” ; 

o    Y como nota final de este punto quiero recuerda esto Iglesia: nuestra justificación fue adquirida por la sangre de Cristo.  Ro. 5:9 “Pues mucho mas, estando ya justificados por su sangre, por él seremos salvo de la ira.”

 

El primer factor de la justificación es que es Solo por Jesucristo, pero junto a esto interviene la gracia

 

SOLO POR GRACIA –

En segundo lugar, la justificación del hombre es sólo por Gracia. “Porque por Gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don (regalo) de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

La Gracia de Dios se define como regalo que el hombre no merece, pero que Cristo lo pagó y lo ganó para todo ser humano que le recibe.

 

El Señor Jesús ama al pecador y no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

 

La justificación por gracia es un acto de la gracia de Dios a los pecadores, en la que Él perdona todos sus pecados, los acepta y  los declara justo delante de él, no por nada que ellos hagan, o por mérito de ellos mismos.

 

Es un acto judicial, que va acompañado de la amable misericordia de Dios, mediante el cual los elegidos son absueltos de culpa por sus pecados.

 

La justificación por gracia es por lo tanto el aspecto legal de la salvación. Es la sentencia del juez.

 

La justificación es el acto misericordioso de Dios por el cual declara al pecador creyente justo a causa de la obra terminada de salvación de Jesucristo. Según 2 Corintios 5:21, Dios pone a nuestra cuenta la justicia de su Hijo. "Él [Dios] le hizo [Jesús] Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él."

 

Como resultado de ese gran intercambio, "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús" (Romanos 8:1) y debido a la aceptación de la muerte de Jesús Cristo, Dios deja a un lado el hecho de que somos pecadores.

 

El primer factor de la justificación es que es Solo por Jesucristo, pero junto a esto interviene la gracia “Solo Por Gracia” y además Dios nos imparte fe para logra nuestra justicia.

 

¡ SOLO POR FE –

o    En tercer y último lugar, tenemos que hay una condición que Dios demanda del hombre para justificarle. Esa condición es Fe en Jesucristo, es decir, confiar en que su sacrificio en la cruz del Calvario fue el pago suficiente para saldar nuestra deuda de pecado ante Dios, una vez y para siempre. “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10) y el versículo (12) que dice: “Pero Cristo, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios.”

o    A Cristo no hay que volverlo a sacrificar.

§   Hacer sacrificios incruentos de Cristo es una blasfemia, pues se niega la eficacia actual del único sacrificio hecho una vez para siempre.

§   Además, ningún sacrificio incruento es aceptable ante Dios, pues la Biblia dice:  “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22).

o    Ahora bien, ¿Cuál es el papel de la fe en la justificación?  la respuesta es sencilla, si no estuviera este ingrediente en la salvación, no sería posible lograrla porque recurriríamos a la obras y allí nos gana la jactancia.

o    Así, imagínense estos tres pasos:

§   Primero, el orgullo es la gran raíz de todo el mal que nos separa de Dios, y produjo la necesidad de salvación.

§   Segundo, Dios conquista una gran salvación en Cristo en la cruz restaurando su gloria, calmando su ira, pagando un rescate, y demostrando su justicia -de modo que no tuvimos nada que ver en ello y no podemos jactarnos de que dependa de nosotros en lo absoluto.

§   Tercero, ahora, ¿cómo Dios le relacionará a usted con ello?, ¿cómo se convertirá usted en beneficiario de esta gran salvación?

o    Solo podrá ser de alguna manera que excluya la jactancia. Porque si lo que nos relaciona a ésta salvación es un acto del cual nos podamos jactar, entonces el propósito de todo el plan se colapsa.

o    ¿Y cuál es su respuesta a la pregunta en Romanos 3:27? “¿Dónde, pues, está la jactancia?” Su respuesta es justo lo que esperamos: “Queda excluida”. Eso es totalmente crucial. Toda jactancia debe ser excluida del camino en que Dios salva. ¿Cómo queda excluida? ¿Qué diseñó Dios para excluir la jactancia? Aquí está la respuesta: “¿Por cuál ley [quedó excluida]? ¿Por la [ley] de las obras? No, sino por la ley de la fe”. La jactancia queda excluida por la ley de la fe.

o    ¿De donde proviene la fe? ¿acaso es de nuestro interior? ¿de nuestro corazón?  La respuesta es NO, y la da Pablo en Efesios 2:8-9  (NVI) “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, 9 no por obras, para que nadie se jacte”  (RV60) “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.”

o    La fe para creer en Jesús, viene de Dios, por el solo hecho de entender que no son las obras, pero que tampoco es mi iniciativa, todo es por el Espíritu Santo de Dios.

 

CONCLUSIÓN

 

¡ Amados hermanos y amigos presentes hoy aquí, como bien has podido ver, la Biblia enseña enfáticamente que la justificación de Dios ninguna persona la puede obtener por medio de sus propios méritos, pues no hay ningún hombre que sea perfectamente justo y nunca peque. Pero…

¡ ¡Qué maravillosa es la obra de Dios! Este problema queda resuelto por medio de la Fe en Cristo, el cual nos regala la justificación por su Gracia. No olvidemos que es sólo por Cristo, sólo por gracia, sólo por fe.

¡ Esto es así pues no hay otra solución. La creencia común de que primero hay que santificarse uno mismo y dejar de pecar para lograr la justificación de Dios es antibíblica, por lo tanto es falsa. Esto no es lo que la Biblia enseña.

¡ Si has comprendido bien, sabrás que esto no tiene comparación. Esta es la oferta gratuita de Dios para ti. Así es que ven ahora mismo, confiesa tus pecados a Cristo, y pídele con tu boca que te perdone tus pecados y te salve.           Amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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