Ante la miseria por causa del pecado de las personas, Dios envió a su Hijo para dar respuesta a la necesidad de redención de todo el linaje humano, esto se entiende como “la respuesta de Dios a la necesidad del hombre”. Fue entonces que, durante en el ministerio de Jesús entre los hombres (en el tiempo en que sucedió la transfiguración), que Jesús pregunta a sus discípulos: “ ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? ” [1] en ese instante, luego que entre ellos respondían según la opinión de la gente, de que Cristo era uno de los profetas que había regresado de la muerte, surge la respuesta de Pedro a Jesús ante la enfática y personal segunda pregunta de Jesucristo: “ Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? ” [2] Hay que hacer notar aquí algo importante antes de continuar, se trata de cómo se escribió en los manuscrito antiguos más confiables la interrogante de Jesús: se pronuncia en griego así esa pregunta: υμεις δε τινα με λεγετε ειναι (hümeis de tina me legete...
“EMANUEL Dios con nosotros” Como lo pensó y plasmó Spurgeon: "aquí está Cristo tan claramente presentado como es posible; nunca se pudo haber escrito Su nombre tan legiblemente como lo veo aquí.” Y María llamó el nombre de su bebé Emanuel. Y Él comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno; Mantequilla y Miel, manjar de sabios (Isaías 7:14-15; Mateo 1:23). Este blogger se dedicará a la enseñanza de los líderes que Dios ha llamado a Su servicio.